Plaza Mayor, 10 - 50610 Luna (Zaragoza)

Juan José Castillo,
ilustre lunero y maestro de periodistas

La historia de Luna no se entendería sin uno de sus hijos ilustres, el periodista deportivo Juan José Castillo Biesa (Luna, Zaragoza 1921 – Barcelona 2001). Un talento aragonés en cualquier redacción de los periódicos en donde trabajó, hasta dirigir el Mundo Deportivo durante más de 20 años, o desde TVE donde su rostro fue enormemente popular durante la década de los 70 y los 80 por sus incontables narraciones deportivas, especialmente en el mundo del tenis.
Su padre, Juan José Castillo Callao, regentaba la oficina de recaudación de impuestos y de correos en los bajos de su casa de la calle Boquete nº3 de Luna. Casado con María Biesa tuvieron a Amadeo, Álvaro, Juan José, Pelayo, Raquel y David. De chavales tocó a algunos ayudar con recados y cobros por pedanías y pueblos de la zona.

La familia Castillo en la década de los años 20.

En 1937, con apenas 16 años y en plena Guerra Civil, se alojó en casa de un familiar en Zaragoza para entrar en el diario Amanecer. La plantilla fue movilizada y Juan José se ‘atrincheró’ junto a un linotipista y un regente para sacar durante varios días el periódico con la sola referencia de la radio. José María Serrano Valerio, periodista de El Noticiero y La Voz de Aragón, fue quien le introdujo en la información deportiva.

En la estación Campo Sepulcro de Zaragoza junto a su hermano Álvaro.

Castillo marchó a Barcelona con unos tíos en 1941. Comenzó a trabajar en el vespertino La Prensa donde fue jefe de deportes entre 1946 y 1964. Ese año pasó a Tele/Exprés, ascendiendo en 1967 a adjunto al director del Mundo Deportivo, siendo su director entre 1976 y 1988, año de su jubilación, en que pasó a presidir el consejo de redacción.

En su despacho de dirección del Mundo Deportivo.

Mientras cuidaba a su hermano Pelayo de una intervención quirúrgica, Juan José conoció a María Luisa Sabata, una enfermera del hospital que acabaría siendo su esposa y madre de sus tres hijos, María José, Marta y Juan José.

Juan José con su esposa María Luisa y sus hijos Juan José, María José y Marta.

Castillo se convirtió luego en voz deportiva de Radio Nacional en Fantasía (1951) y su rostro se popularizó en la TVE de los 70. Desde los estudios Miramar en Barcelona se emitían Polideportivo (1974) o Sobre el terreno (1974-1980).

Castillo presentando el mítico “Sobre el terreno”, junto a Santiago Gargallo y Ricard Maxenchs.

Pero Juan José Castillo fue sobre todo la voz del tenis. Suyo fue el eterno “entró, entró” nacido en la final de la Copa Davis de Australia en 1967, una frase que descansa en el imaginario deportivo de los telespectadores de la época, junto a su también “Ace monumental” y el “passing shot formidable”.
Castillo cubrió los Juegos Olímpicos desde Helsinki’52 hasta Barcelona’92, varios Juegos de Invierno como Sapporo’72 donde narró el oro de Paquito Fernández Ochoa. Relató campeonatos europeos y mundiales, Copa Davis y numerosas ediciones del Trofeo Conde de Godó, hasta completar un total de 32 deportes en 63 años de profesión. Fue reconocido con el Collar de Plata de la Orden Olímpica, la Medalla de Plata del Mérito al Trabajo, la Antena de Oro de televisión y varios Ondas.

Castillo luce el Collar de Plata de la Orden Olímpica junto a sus hermanos Amadeo y Álvaro.

Aragonés de carácter decidido, a veces tozudo, inasequible al desaliento laboral, dialogante y receptivo, entusiasta de Los Magníficos y admirador de Carlos Lapetra, creyente y devoto, fue miembro de la Hermandad de la Virgen de Monlora y portó una Virgen del Pilar alrededor del cuello hasta su último día.
Castillo siempre regresaba a sus orígenes en Luna para reunirse con la familia y compartir con sus hermanos y vecinos las fiestas de la localidad, como hizo en la niñez. Una buena comida popular era sin duda el premio más celebrado por todos.

Comida familiar y popular en la Plaza Mayor.

Juan José Castillo falleció el 26 de octubre de 2001 en Barcelona a los 80 años y con él un talento aragonés en materia periodística en los deportes. “De nada lo sé todo, pero de todo sé un poco”, decía desde la honestidad y la humildad este arquitecto de la información deportiva que dio por las calles de Luna sus primeros pasos y adonde siempre le gustaba volver para revivir sus orígenes.